lunes 4 de febrero de 2008

una semana en cama

Entre sábanas y mantas, encogido, sin poder apenas respirar y con dolor de cabeza. Te da tiempo a pensar en muchas cosas, la mayoría olvidadas a la mañana siguiente, mecanismos de nuestra mente, que trabaja cuando dormimos y que en muchos casos parece que duerme mientras estás despierto. Dolor en las piernas y brazos, el cuello lo suficientemente hinchado... y esa sensación de que la cabeza te estalla en cualquier momento, sobre todo porque empiezan a pasar días y no ves que vayas a mejor. El peor día es el que tendría que ser el mejor. El sábado mi mente estaba en otro sitio, con otra gente, paseando en montes lejanos y sonriendo, sin embargo mi cuerpo permanecía aun entre sábanas y mantas, difícil trago, alguna lágrima pensando en el empeño por estar y en que me perdía algo importante. Reconforta que llamen preocupándose y te digan lo que te han echado de menos, son palabras llenas de sinceridad y amor, así que me siento de nuevo como recién levantado, como si me hubiese dormido un martes y levantado un domingo. Tostadas, entre besos, miradas, y leche caliente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí, lo cierto es que te echamos de menos allí, como a todos los que faltaron... Ya sabes, cuando estamos juntos se crea un ambiente especial, y como no podía ser de otra manera, se creó. Fue algo mágico, especial... pero estoy segura de que Ana te contó después todos los detalles y te transmitió toda la magia, porque todos nos fuimos de allí con ella... y que "nunca se apague..."
Silvia

nubes blancas dijo...

Que lejos está todo.
Que ausencia tan larga.
Que forma de vagar.
Que dolor en la garganta
que se extiende, que no acaba.
Que tristeza
no veo nada.
nada
...nada