Me acerco cada vez más a la imperfección absoluta del ser. Si, es así. Todo sale al revés de como uno lo planea, y aunque todo haya salido tal cual uno lo tenía en su cabeza, paso a paso, al final siempre hay alguien que lo da la vuelta y al que todos asienten. Despistado. De repente miro el cielo, las nubes empizan a aparecer, el calor insoportable empieza a desaparecer, y por momentos empiezo a desear que caiga el mayor chaparrón del mundo, que nos cale, hasta los huesos, hasta hacernos reir por estar calados en medio de la ciudad, entre tanto edificio gris. ¿te imaginas? una lluvia intensa, como la de hace tanto... esperando que todo el mundo despierte de repente. Me cuesta mucho centrarme últimamente. Hoy casi no he hecho nada en el trabajo, me quedo frente a la pantalla, frente al lienzo, y no sale nada. Supongo que tengo la cabeza en otro lado, más lejos de lo que creo, pero bueno, este soy yo, y me temo que a estas alturas es difícil cambiarlo así que, si a alguien le parece que lo puede conseguir... tiene rienda suelta. Me doy cuenta de que al fin y al cabo estoy más cerca de lo que me gusta de mi, que de lo que no. No me gusta enfadarme, intento no hacerlo aunque creo que a veces me sale solo, pero bueno, que digan misa o digan lo que quieran. Mi parte buena está muy cerca de mi. Expresar mis sentimientos no ha sido nunca un problema para mí. Ójala fuese igual para el resto, porque me parece una de las cosas de la vida que no hay que dejar pasar, que alguien te diga que te quiere, o que eres especial, o que simplemente se lo pasa bien contigo... son sentimientos que hay que valorar, aunque a veces, en determinadas situaciones, la gente no lo sepa valorar lo suficiente y, hasta eso, lo tomen como una ofensa... La gente a la que quiero lo saben de sobra, intento al menos que sepan que para mi son primordiales, y siento que debe ser así. Sobra aflicción y falta roce, y por muy cerca que estemos, o muy lejos, los sentimientos son siempre fuertes en mi interior. Las sonrisas exteriores, las que todos ven, a veces no son las mejores, me quedo con las que me hacen sonreir en momentos inesperados, las sonrisas que uno lleva en su interior, en el corazón o en las tripas, las que hacen que cuando menos te lo esperas, sueltes una carcajada y todos te miren con cara rara.