lunes 20 de agosto de 2007

más cerca

La playa de Liencres me dejó asombrado. La naturaleza cuando quiere nos regala espectáculos gratuítos dignos de ser representados en los mejores escenarios del mundo. Playa grande de arena fina rodeada de parque natural, grandes rocas olvidadas en la arena, olas salvajes que rompían una y otra vez, y la mejor compañía posible. Metimos sólo los pies en el agua, pero eso nos valía para saber que ya habíamos desconectado, que dejábamos atrás los agobios. No estaría mal ir a Liencres cuando haga buena temperatura, pero prefiero recordar esa playa así antes que abarrotada de sombrillas, toallas, niños, padres y demás parafernalia. Ya queda poco para que volvamos a juntarnos, para volver a reirnos juntos, todos, los que andan lejos (Silvi y Mimi), los que quedan cerca pero están separados... cada vez menos. Menos mal que la Soni me manda risas en los mails. Eso si que es un apoyo. Una sonrisa. La mejor palabra, la mejor frase de ánimo y apoyo, de compañerismo, de amistad, una sonrisa.



lunes 13 de agosto de 2007

el sendero

El otro día caminando me puse a mirar al suelo y vi el sendero. Era muy finito, casi tenía que ir poniendo un pié detrás de otro y en ocasiones mantener el equilibrio no era nada fácil, pero lo veía claro. Había partes un poco borradas, pero no lo perdí, esta vez no. Llevaba mucho tiempo buscándolo y ahora no me iba a salir de él, además el viaje no estaba siendo malo. A los lados, y tras mucho caminar, empecé a ver muchos otros caminos. En cada uno de ellos había una finita estaca que acababa en una pequeña pizarra de la que colgaba una tiza, anudada con una vieja cuerda. En cada pizarrita estaba escrito un nombre, algunos me sonaban, debían ser de hace mucho tiempo porque esos senderos estaban llenos de charcos, hojas secas... se habían borrado prácticamente. Otros letreros tenían el nombre de personas que no conozco, y había unos cuantos senderos que iban muy pegados al mío. Alguna vez pasaban por debajo del mío, como un río bajo un puente.... (continuará).

martes 7 de agosto de 2007

las sonrisas exteriores

Me acerco cada vez más a la imperfección absoluta del ser. Si, es así. Todo sale al revés de como uno lo planea, y aunque todo haya salido tal cual uno lo tenía en su cabeza, paso a paso, al final siempre hay alguien que lo da la vuelta y al que todos asienten. Despistado. De repente miro el cielo, las nubes empizan a aparecer, el calor insoportable empieza a desaparecer, y por momentos empiezo a desear que caiga el mayor chaparrón del mundo, que nos cale, hasta los huesos, hasta hacernos reir por estar calados en medio de la ciudad, entre tanto edificio gris. ¿te imaginas? una lluvia intensa, como la de hace tanto... esperando que todo el mundo despierte de repente. Me cuesta mucho centrarme últimamente. Hoy casi no he hecho nada en el trabajo, me quedo frente a la pantalla, frente al lienzo, y no sale nada. Supongo que tengo la cabeza en otro lado, más lejos de lo que creo, pero bueno, este soy yo, y me temo que a estas alturas es difícil cambiarlo así que, si a alguien le parece que lo puede conseguir... tiene rienda suelta. Me doy cuenta de que al fin y al cabo estoy más cerca de lo que me gusta de mi, que de lo que no. No me gusta enfadarme, intento no hacerlo aunque creo que a veces me sale solo, pero bueno, que digan misa o digan lo que quieran. Mi parte buena está muy cerca de mi. Expresar mis sentimientos no ha sido nunca un problema para mí. Ójala fuese igual para el resto, porque me parece una de las cosas de la vida que no hay que dejar pasar, que alguien te diga que te quiere, o que eres especial, o que simplemente se lo pasa bien contigo... son sentimientos que hay que valorar, aunque a veces, en determinadas situaciones, la gente no lo sepa valorar lo suficiente y, hasta eso, lo tomen como una ofensa... La gente a la que quiero lo saben de sobra, intento al menos que sepan que para mi son primordiales, y siento que debe ser así. Sobra aflicción y falta roce, y por muy cerca que estemos, o muy lejos, los sentimientos son siempre fuertes en mi interior. Las sonrisas exteriores, las que todos ven, a veces no son las mejores, me quedo con las que me hacen sonreir en momentos inesperados, las sonrisas que uno lleva en su interior, en el corazón o en las tripas, las que hacen que cuando menos te lo esperas, sueltes una carcajada y todos te miren con cara rara.