miércoles 12 de diciembre de 2007

de tripas a corazones

Los buenos momentos no han acabado. Es algo inevitable que nos encontremos piedras por el camino, algunas de ellas incluso nos dejan sin poder levantarnos durante mucho tiempo, andando a gatas, vagando. María es una de las personas que tengo alrdedor que más quiero, quizá porque la fortaleza que ella demuestra a mi me parece inalcanzable. Ha estado mucho tiempo con una gran espina clavada y sin embargo siempre ha tenido a bien el mostrarnos las más bellas sonrisas. El pensar en ella me ayuda a ver las cosas de otra forma y pensar en las cosas importantes de esta vida, entre las que están en un puesto muy destacado los amigos, para mí el verdadero significado de nuestra existencia. La gente de la que uno se rodea, las lineas de la playa de las que tantas veces he hablado, y que la fuerte marea borra de vez en cuando. La vida sigue, la vida siempre sigue, siempre se abre camino, nuevos caminos para algunos, pero siempre sigue, y siempre encuentras a gente donde no lo esperabas dispuesta a darte, a nutrirte, a alimentar tu corazón y tu esperanza. Esa es la grandeza de los seres humanos: el amor, la amistad, la capacidad de dar afecto y compartir los malos momentos para intentar que los buenos lleguen antes.