La playa de Liencres me dejó asombrado. La naturaleza cuando quiere nos regala espectáculos gratuítos dignos de ser representados en los mejores escenarios del mundo. Playa grande de arena fina rodeada de parque natural, grandes rocas olvidadas en la arena, olas salvajes que rompían una y otra vez, y la mejor compañía posible. Metimos sólo los pies en el agua, pero eso nos valía para saber que ya habíamos desconectado, que dejábamos atrás los agobios. No estaría mal ir a Liencres cuando haga buena temperatura, pero prefiero recordar esa playa así antes que abarrotada de sombrillas, toallas, niños, padres y demás parafernalia. Ya queda poco para que volvamos a juntarnos, para volver a reirnos juntos, todos, los que andan lejos (Silvi y Mimi), los que quedan cerca pero están separados... cada vez menos. Menos mal que la Soni me manda risas en los mails. Eso si que es un apoyo. Una sonrisa. La mejor palabra, la mejor frase de ánimo y apoyo, de compañerismo, de amistad, una sonrisa.

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