lunes 16 de julio de 2007

mucho más allá de nosotros

El mar vuelve, por fin. Sensación de libertad acomodada a mi cuerpo. Han sido días inolvidables. Descargando adrenalina a cada paso dado. Intentando exprimir al máximo todos los momentos, todos mis sentimientos. El grupo me hace fuerte, permanecer a su lado es como estar constantemente recibiendo. "gente nutritiva" como me decía mi amiga en una de nuestras largas charlas que tanto echo de menos ahora. El sábado compitieron por equipos, la alegría se desvordaba cada vez que las veíamos pasar a nuestro lado. Esfuerzo. El domingo lo hacen por separado. Lo dejan todo en el camino que recorren. Por una parte me gustaba verlas, pero por otra deseaba que esa carrera, egoístamente, no acabase nunca, porque supondría que al día siguiente se iban la mitad. Deseaba que nunca fuera lunes, pero el inevitable paso del tiempo, mucho más lento allí, al final nos les arrebata. El lunes amargo de la despedida, que como siempre, acaba en sonrisa. Nos quedamos cuatro, para seguir siendo diez en nuestra mente. Me sigo buscando a mi mismo por esas playas, en el agua, nadando ante el mar infinito, con las olas golpeando y el sol cegándome. El sabor a sal que tienes en la boca, la arena pegada a la piel... he encontrado parte del sendero. Me gustaría poder escribir mucho más, pero prefiero guardarme para mí lo que he sentido, cerca de la gente que quiero, no puedo expresarme y tampoco quiero intentarlo, me quedo con el cosquilleo interior que tengo cuando recuerdo.