viernes 20 de julio de 2007

a cámara lenta

Repaso los momentos en mi cabeza. Pasan despacio, intentando disfrutarlos al máximo, viendo detalles en los que no reparé la primera vez. Como un antiguo tomavistas, guardo en mi mente esos momentos inolvidables. Algunos de ellos son únicos en el sentido en que sólo yo me he podido percatar de ellos, un árbol en mitad de un campo, barcas alineadas en una playa del sur,... repaso los momentos que vivo otros, con los amigos, riendo como siempre. Me gusta coger recuerdos que me transporten a esos lugares: piedras, conchas, arena, miradas... Aquél "tranquilízate más" funcionó, y me alegro. Disfruto al máximo los instantes que paso con más gente, quizá con el temor de perderlos, y es que las heridas del pasado tardan en cicatrizar bastante. La gente que pasó por mi lado y ya no está se fueron llevando consigo partes de mi mismo, de mi mente, de mis sentimientos, de mi saber estar. No pongo corazas, prefiero seguir siendo yo mismo, diciendo lo que siento y sintiendo lo que digo, aunque se sigan llevando pedazos. Ahora me siento orgulloso de la gente que me rodea, incansables, militantes en eso de sonreir, siempre atentos ante cualquier cosa,... Las líneas de la orilla se juntan cada vez más. Una llamada a deshora, un mensaje en el móvil cuando no lo esperas, o unas bonitas palabras en un mail. Merece la pena seguir.