El viernes la alegría empezó a apoderarse de mi, de manera inconsciente. Todo fluía positivamente, aunque me faltaba mucha gente alrededor a quien poder tocar. Dijeron nuestros nombres, y todo se quedó en calma, el interior y el exterior. Dije lo que había pensado, palabra por palabra, sin pensar mucho en lo que estaba sucediendo, y pensando en vosotros, los que nos apoyáis día tras día. Por la noche, en la cama tumbado, mirando a la nada y sn poder dormir, pensaba en que es un logro importante, un reconocimiento, y que significa bastante para nosotros y para mi. Al día siguiente seguía la alegría. Nos poníamos de camino a Xixón, allí todo salió. Tuve un tiempo para mirar el mar, para estar conmigo y hacer repaso, ver lo bueno y pensar en lo que viene, se me paró el reloj, grabo esos momentos en mi cabeza. Empezó la prueba, con los nervios de ver cómo lo hacían las chicas, aunque lo mejor era que estaban ahí. Por la noche acabamos con todas las reservas de alegría que nos quedaban para ese día. Hace mucho que no me reía tanto y que no me lo pasaba así. Faltaban algunos, pero los que estábamos llenamos huecos y nos acordamos de ellos en todo momento. La noche empezaba tirando sidra entre risas y más risas. Parecíamos quinceañeros con ganas de comerse el mundo. Inmejorable. Después acabamos cuatro en la playa, viendo estrellas, estrellas preciosas a la luz de la luna, estrellas que sólo existirán en ese cielo de esa noche. Algunas muy brillantes, tanto que me ciegan por completo. El agua, la arena, me tumbo, sigo mirando el cielo, no me lo creo, no me lo explico. Miraba a los ojos, os miraba a los ojos y creía soñar. Compañía inmejorable, inolvidable. La última botella de sidra, la más especial, la mejor compartida, la más emotiva. Nos dimos cuenta de que somos todos más que amigos, más que familia, más que todo eso, nos unen muchas cosas, que tienen que ver con lo de dentro, con lo que no se explica. Volvemos al hotel, sabiendo que nada de aquello se nos olvidará, y esperando que suceda algo inesperado que haga que el tiempo no siga adelante, que las horas se paren y nos dejen que sigamos así, siendo así, estando así. Al día siguiente, no hace falta hablar. Recordamos algunas cosas entre todos, otras se quedan dentro. Este fin de semana ha sido, para mi, egoístamente, uno de los mejores de mi vida. Desde el viernes hasta el domingo. Gracias a todos los que habéis estado a mi lado, hacéis que mi vida sea algo que nunca imaginé que podría llegar a ser así después de lo mucho malo que me ha tocado vivir, ahora está llena de cosas buenas, de momentos inolvidables, de logros, de sentimientos, de gente a la que quiero y admiro,...
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